https://doi.org/10.5281/zenodo.18280551
Javier Herrero Gutiérrez | javiherrero82@usal.es
Universidad de Salamanca, España
Como la mayoría de los investigadores sabe, muchas revistas usan el sistema de revisión ciega por pares. De forma resumida, dicho sistema consiste en que en el momento en que “entra” un artículo para su posible publicación en una revista científica, superado el filtro inicial, éste es enviado a un mínimo de dos revisores –expertos en la materia– para que determinen si se acepta o se rechaza. En principio los revisores no conocen la identidad del autor o autores de dicho artículo, pero ¿esto es una realidad o una ficción?
Obviamente, la revista emplea todas las herramientas que tiene a su disposición para “anonimizar” el artículo: eliminar nombre de autores, universidades y países de procedencia, e-mails, posibles auto-referencias, etc. Una vez realizada dicha labor, el artículo es enviado a ese mínimo de dos expertos revisores externos para que procedan a la revisión del artículo y emitan sus dictámenes.
Ahora bien: a pesar de haber “anonimizado” el artículo, ¿este es realmente ciego? ¿es decir: es imposible conocer la identidad de sus autores por parte de los revisores aunque no aparezcan sus nombres?
La respuesta, a priori, es contestar que si es ciego y está correctamente anonimizado, obviamente no se conoce la identidad de los autores pero la cosa no es tan sencilla como parece.
En este sentido, se pueden destacar cuatro aspectos por el que se puede, quizás no conocer a ciencia cierta, pero sí intuir bastante la identidad de autores de los autores del manuscrito, a priori, no conocidos:
- En primer lugar, por el contenido. Especialmente si se trata de temáticas muy específicas, trabajadas por un no muy elevado número de investigadores, a poco que el revisor busque sobre esta temática puede llegar a dar con los propios autores, o al menos, como decía, intuirlos. Y, en este sentido, ya no digamos cuando se trata de estudios longitudinales, réplicas, etc., es decir, estudios similares escritos por los mismos autores, aunque con datos actualizados o muestras distintas.
- En segundo lugar, por referencias –a veces intencionadas y a veces no– que se hacen a los proyectos de los que provienen los artículos. En ocasiones dichas referencias se realizan en el mismo texto –que pueden pasar inadvertidas para quienes realizan la labor de “anonimizar” el artículo– pero que pueden dar muchas pistas de quiénes podrían ser sus autores.
- En tercer lugar, por referencias que se pueden realizar –igualmente de formar intencionada o no– a resultados expuestos en Congresos y que, en caso de que el revisor busque dicho evento, podría llegar a conocer la identidad del autor del texto.
- En cuarto lugar, por los autoreferencias que, aunque hayan sido eliminadas, podrían dar a conocer al autor por el mero hecho de que aparezca la cita entrecomillada.
Con lo mencionado anteriormente no se pretende tirar por tierra, ni mucho menos, la revisión ciega por pares: simplemente abrir un pequeño debate sobre ese concepto de “revisión ciega”.
Porque, a pesar de lo anteriormente dicho hay que tener dos aspectos en cuenta para salvaguardar la revisión ciega:
- Por un lado, para que se dé lo anterior, el revisor, salvo en contadas ocasiones, debe jugar un papel proactivo en la búsqueda de autores… entonces, el revisor debe pensar si hacer dicha búsqueda con la que podría llegar a dar con el nombre de los autores o, simplemente, hacer la revisión sin pretender saber la autoría.
- Y, por otro lado, en caso de que el revisor llegue a dar con la autoría del artículo –sea o no de forma proactiva– entra en juego el concepto de la ética y debe decidir si, finalmente, quiere o no revisar el artículo en caso de un potencial conflicto de intereses.
Citación recomendada: Herrero Gutiérrez, J. (2025). ¿Revisión ciega por pares? ¿Realidad o ficción? https://doi.org/10.5281/zenodo.18280551
El autor

Javier Herrero Gutiérrez es profesor titular de la Universidad de Salamanca. Licenciado en Periodismo (por la UPSA) y en Comunicación Audiovisual (por la USAL). Actualmente (2025), entre otras cuestiones, es Secretario Académico de la Facultad de Ciencias Sociales y Presidente del Congreso CINCOMA.


