https://doi.org/10.5281/zenodo.18311535
Isleny Cruz-Carvajal | isleny.cruz.carvajal@urjc.es
Universidad Rey Juan Carlos, España
Las líneas que estás leyendo provienen de la revisión de un número aproximado de cien artículos enviados a distintas revistas y editoriales científicas de primer nivel. Las principales observaciones respecto a las faltas de escritura generalmente van desde la referencia a normas muy básicas de puntuación, por ejemplo, hasta los protocolos de citación, a veces complejos, que varían según el área de la publicación.
Además de atender al rigor investigativo y metodológico de base (que de entrada descarta el uso de la primera persona), puedes garantizar la escritura óptima de un texto científico, causar buena impresión desde el inicio y, de paso, facilitar el trabajo de los revisores recordando unas pautas sencillas de escritura. La claridad de una buena redacción implica la precisión compositiva del texto, que a su vez depende del uso adecuado de algunos recursos que a veces necesitan más atención. Aquí destacamos:
La coma que sobra. Hay un signo de puntuación cuyo uso correcto revela que estamos ante una redacción impecable: la coma. El error más frecuente es ponerla entre el sujeto y el verbo, como si con ella se quisiese “escribir una pausa”. El segundo error, aunque mucho menos habitual que el primero, es no ponerla cuando es imprescindible para el significado inequívoco de una frase. No está de más repasar aquí los usos de la coma que nos enseña la RAE:
https://www.rae.es/ortograf%C3%ADa/usos-de-la-coma-contextos-de-duda-m%C3%A1s-frecuentes
El punto que falta. El segundo signo de puntuación que pide un recordatorio especial para una buena escritura es el punto seguido. Obligarnos a usarlo requiere de un esfuerzo de precisión y síntesis particularmente necesarias en la escritura científica. La razón es que, por lo general, este tipo de textos agrupan cantidades significativas de información, bien sea de datos o de conceptos, cuya fragmentación y organización pueden quedar resueltas con más efectividad recurriendo al punto seguido antes que a la coma o al punto y coma. Este recurso sintoniza con la opción de párrafos no muy extensos y equilibrados entre sí. El/la lector/a lo agradece.
El adjetivo en su sitio y otros detalles. Con frecuencia, traducir literalmente del inglés nos lleva a incurrir en por lo menos dos faltas que restan distinción a nuestro texto: invertir el orden sintáctico de los adjetivos calificativos y excedernos con las mayúsculas en los títulos de las obras. Siempre será más adecuado y elegante escribir, por ejemplo, “una investigación destacada” y no “una destacada investigación”. Y lo de titular obras con mayúsculas en todas las palabras es un desliz que conviene corregir tanto en nuestras propias traducciones como en aquellas que algunas veces hacen las mismas herramientas de citación alojadas en la web. Para ello, incluimos aquí otra lección de la RAE con la que cerramos estas orientaciones:
https://www.rae.es/buen-uso-espa%C3%B1ol/las-may%C3%BAsculas-en-los-t%C3%ADtulos
Citación recomendada: Cruz-Carvajal, I. (2025). ¿Qué significa “escribir bien” en una revista científica? Algunos detalles de la buena escritura. https://doi.org/10.5281/zenodo.18311535
La autora

Isleny Cruz-Carvajal es periodista audiovisual, investigadora y docente. Doctora por la Universidad Complutense de Madrid, vinculada a la Universidad Rey Juan Carlos desde 2015. Articulista de revistas especializadas en artes audiovisuales y coautora de varios libros orientados al documental y al ensayo fílmico.


