El Senado necesita mejorar el sistema de peticiones: no refleja las preocupaciones sociales

Universidad de Valladolid, España

Universidad Complutense de Madrid, España

La participación ciudadana es un elemento esencial en las democracias dado que permite que la población exprese sus preferencias y pueda influir en la toma de decisiones de los gobiernos. Sin embargo, no todos los canales son igual de conocidos. En uno de los artículos del último número de index.comunicación, “Peticiones al Senado: ¿una herramienta de participación ante las preocupaciones sociales?”, Iris Simón‑Astudillo (Universidad de Valladolid) e Irene López‑Alonso (Universidad Complutense de Madrid) analizan el funcionamiento de uno de estos mecanismos institucionales: las peticiones al Senado de España. Su objetivo principal es averiguar si esta herramienta cumple su función de trasladar las problemáticas sociales a los representantes parlamentarios. 

A pesar de que España es el país más movilizado de Europa y es fácil toparse con distintas formas de participación, algunas siguen siendo minoritarias. Además, los últimos años de la política han derivado en una desafección que consigue que la población se cuestione la legitimidad y confianza de su sistema democrático. En nuestro caso, el propio derecho de petición tiene aspectos que, ya solo a simple vista, es necesario mejorar. Por ejemplo, aunque este mecanismo se canaliza tanto en el Senado como en el Congreso de los Diputados, este último no permite el acceso público a sus registros, lo que imposibilita investigar las peticiones en profundidad. Así, este tipo de limitaciones dificulta la rendición de cuentas y aleja a la ciudadanía de sus gobernantes. 

En esta línea, el artículo trata de comprobar si esta herramienta formal atiende las preocupaciones de la población. Para llevarlo a cabo, las autoras recogieron todas las peticiones presentadas en el Senado y las respuestas de sesenta barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) a lo largo de las últimas siete legislaturas (2004 y 2023). El hallazgo más interesante es contundente: no existe una relación significativa entre ambos fenómenos puesto que las peticiones se centran en cuestiones relacionadas con los tribunales, mientras que la ciudadanía da importancia a lo económico. De hecho, una de las problemáticas materiales más frecuentes en las encuestas es el paro, pero no aparece recogida en ninguna solicitud, lo que evidencia la desconexión de la Cámara con sus representados.

Por otra parte, el estudio nos permite determinar que la ideología de la población influye en que ciertos problemas se identifiquen como tal, aunque depende de la temática. Puede parecer evidente que la sociedad española no es un grupo uniforme, pero el análisis constata que no es un factor que influya en cuestiones como la inmigración. Sin embargo, sí resuelve que las personas de izquierdas se preocupan más por el paro, la corrupción o la vivienda que las conservadoras. Como mencionamos, estas diferencias podrían estar relacionadas con que las instituciones públicas obvian las necesidades relacionadas con la vida cotidiana, lo que genera desconfianza, especialmente entre la población con mayores dificultades socioeconómicas.

Imagen generada por IA.

En suma, esta investigación confirma que las peticiones son un cauce formal que la ciudadanía española infrautiliza al sentirse abandonada por el poder establecido. Esta distancia explica que las demandas trasladadas mediante esta herramienta no coincidan con las preocupaciones de las encuestas. Por tanto, no sorprende que el país disponga de una gran tradición de protesta extrainstitucional. Hoy por hoy, necesitamos avanzar hacia una democracia que conecte con su población y convierta su participación en una verdadera influencia política.

Las autoras

Iris Simón-Astudillo es investigadora predoctoral en el área de Periodismo de la Universidad de Valladolid e integrante del Grupo de Investigación Mediaflows, adscrito a la Universidad de Valencia. Sus líneas de trabajo se centran en las interacciones entre el movimiento feminista y el parlamento español, la desinformación en el ámbito digital y las cuestiones de género como clivaje en la política actual. Ha realizado varias estancias y ha presentado sus estudios en diversos congresos y revistas de investigación.

Irene López-Alonso es investigadora predoctoral en la Universidad Complutense de Madrid, donde también realizó el Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política tras haber estudiado el Grado de Periodismo en la Universidad de Valladolid. Sus líneas de investigación se centran en la comunicación política y el parlamento. Ha ocupado diversos cargos de representación en ambas universidades, además de tener experiencia laboral en Comunicación y Marketing en el sector sanitario.

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