El marco teórico: El desierto inevitable

Universidad del Atlántico Medio, España

Es bastante común que el marco teórico (también llamado estado del arte o de la cuestión) sea un paso tedioso a la hora de realizar una investigación en ciencias sociales. En la academia suele considerarse como un desierto que hay que atravesar sí o sí, y que requiere del tiempo y tranquilidad para leer y reflexionar de la persona investigadora. Sin embargo, no es ninguna sorpresa que la tranquilidad que requiere llevar a cabo el cuerpo teórico no es lo más habitual en la academia (hasta arriba de exigencias, reuniones, Tfgs, congresos, clases…). Por tanto, lo primero que hay que realizar es un plan estratégico para la búsqueda en los distintos portales de referencia científicos. 

Una de las mayores dificultades a la que se enfrentan quienes afrontan una investigación es cuánto ha de ocupar este apartado, ya que algunas revistas piden ir muy “al grano” mientras que otras prefieren que los responsables del artículo se explayen una barbaridad. Por otro lado, la mayoría de revistas no explicitan esta información en sus instrucciones y muchas veces, la persona que investiga se entera cuando el artículo está enviado y se le devuelve un feedback. Por tanto, lo ideal es seguir los siguientes pasos estratégicos:

  1. Tener la revista seleccionada: Es más común de lo que parece comenzar a redactar sin haber definido previamente la publicación a la que se enviará el texto.
  2. Visitar distintos artículos que han sido publicados en dicha publicación recientemente: Al hacerlo, se pueden identificar temáticas propias de la revista a la que envíanos nuestro texto y, de paso, podemos averiguar si nuestra revista encaja con nuestro tema y enfoque.
  3. Comprobar cuántas palabras ha ocupado el marco teórico en publicaciones existentes: Esto nos permitirá conocer la perspectiva de la revista en cuanto al marco teórico se refiere. Observar cómo han procedido quienes ya han publicado en la publicación seleccionada puede ahorrar tiempo y facilitar el proceso.

Entonces, es conveniente incluir una breve trayectoria histórica del concepto que se aborda, aplica o propone, sin caer en un desarrollo excesivo. Aunque el término en cuestión tenga un amplio recorrido y múltiples fuentes relevantes, es importante recordar que el artículo se sitúa en el presente. Por ello, entre el 70 y el 80 % de las citas deberían corresponder a los últimos cinco años.

Por ejemplo: No es lo mismo hablar del concepto de pantalla a finales de los 90 que en 2025. En todo caso, se puede explicar brevemente las distintas evoluciones por las que ha mutado ese concepto, pero siempre ligado a una idea que debe estar presente: ¿Es relevante para mi investigación? No hay que confundir lo interesante con lo relevante. A veces coinciden, pero ante la duda, es preferible priorizar lo que aporta directamente al trabajo. En resumen, el marco teórico exige planificación estratégica. Si queremos, esta vez sí, leer, pensar y escribir con calma, conviene no complicarse más de lo necesario. Básicamente: si el camino es un desierto, no olvides llevar agua.

Carlos Fernández Rodríguez es doctor ‘cum laude’ en Comunicación por la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid, España). Acreditado como Profesor Contratado Doctor por la ANECA. PDI a tiempo completo en Universidad del Atlántico Medio (Las Palmas, España) en los grados de Cine y Comunicación. Editor asociado de Index, Revista de Comunicación Aplicada. Investigador del grupo GITDCom (UDIT, Madrid).

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